Íñigo Álvarez de Toledo, nació en Lisboa en 1936. Descendiente de una antigua familia española de Toledo, era el mayor de cinco hermanos. Cuando tenía 39 años le fue diagnosticada una insuficiencia renal crónica que le llevó a estar
sometido a sesiones de diálisis hasta su fallecimiento en 1980.
Durante los últimos cinco años de su vida fue presidente de la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades Renales (A.L.C.E.R.), que él mismo había fundado. El mismo año de su fallecimiento, su familia y un grupo de amigos decidieron continuar las ideas que Íñigo tenía en favor de la problemática renal y dos años más tarde constituyeron en su memoria la Fundación Renal que lleva su nombre, y cuya Presidenta de Honor es Su Majestad la Reina Doña Sofía.
"Íñigo era liberal, humanista y abierto a todas las curiosidades del saber y la cultura (recibió a título póstumo la medalla al mérito en las Bellas Artes en 1981), más sobre todo aportaba la energía espiritual de los Álvarez de Toledo, linaje de grandes capitanes que ha pasado sin quebranto por el difícil trance de las fuerzas civiles del XIV, siendo leal a todos los contendientes y traidor a ninguno". Son palabras que el escritor que Waldo Merino le dedica en su obra "Castillos de España" y que reflejan perfectamente el carácter de nuestro Fundador.